La famosa rutina japonesa es efectiva porque respeta el orden y la función de cada producto:
1. Doble limpieza Primero un aceite limpiador para retirar maquillaje y protector solar, seguido de un limpiador espumoso para limpiar la piel a profundidad sin resecar.
2. Loción (toner japonés) A diferencia de los tónicos tradicionales, las lociones japonesas hidratan y preparan la piel para absorber mejor los siguientes pasos.
3. Esencia o suero Aquí entran los tratamientos específicos: luminosidad, manchas, textura.
4. Hidratante Sellar la hidratación es clave para mantener la piel equilibrada.
5. Protector solar El paso más importante. En Japón, el SPF es un básico diario, incluso en interiores.